LOCALIZACIÓN

Chinchón, Las Vegas

DESCRIPCIÓN

Considerado como uno de los mejores del mundo, junto a los morados de las Pedroñeras, el ajo de Chinchón es de color blanco y posee unas cualidades organolépticas muy superiores, en cuanto a aroma y sabor, respecto al ajo basto o común. Pertenece al grupo de variedades denominadas finas y se caracteriza por tener una cabeza mediana, compuesta por apretados dientes que son largos, estrechos y rosáceos, de textura firme y rodeados por túnicas blancas. Su sabor es fuerte y picante, por ello, es un producto muy apreciado como condimento en todo tipo de guisos. El rendimiento aromático, que es superior, hace que se necesiten menos dientes que el resto de las variedades en la elaboración de los platos. Además de condimentar embutidos y asados, con los ajos es posible elaborar un aceite aromático con el que aderezar vinagretas, ragúes y arroces.

ROL DE LAS PERSONAS

Las “ajeras” de Chinchón mantienen la tradición intacta del cuidado, limpiado y ataviado del ajo de generación en generación. Así se mantiene en perfectas condiciones para su consumo durante un año por su excelente calidad. Las “ajeras” se sientan con la fresca en unos cojines a ras del suelo con las ristras de ajos y las borriquetas a modo de respaldo y cogen los manojos haciendo grandes trenzados pensados para que queden colgados en las casas. La razón de ser de este sistema es que los “bolletes” de los que cuelgan los ajos, suelen mantener durante un tiempo el jugo que permite que el ajo se mantenga fresco más tiempo. Los ajos se presentan en simples manojos, en brazos, con una sola trenza o en ristra completa, con varias trenzas unidas entre sí. En cada brazo pueden caber unas cuarenta cabezas de ajo.