Viñedo de la Rioja Baja

By 3 noviembre, 2015 PAISAJES - LA RIOJA

El paisaje del vino de la Rioja alta viene marcado por dos elementos geográficos: el Valle del Ebro y la inmediatez de la sierra de Cantabria. Es un espacio que combina las llanuras de los marcados meandros que el Ebro forma en esta zona, con los viñedos plantados en pendiente, en ocasiones aterrazadas, tanto de la sierra como de los numerosos cerros testigos que el río ha dejado sobre el terreno.

El paisaje del vino de la Rioja alta viene marcado por dos elementos geográficos: el Valle del Ebro y la inmediatez de la sierra de Cantabria.
Es un espacio que combina las llanuras de los marcados meandros que el Ebro forma en esta zona, con los viñedos plantados en pendiente, en ocasiones aterrazadas, tanto de la sierra como de los numerosos cerros testigos que el río ha dejado sobre el terreno. Aparece así un singular modelo de paisaje de viñedo que podemos catalogar como mixto.
El viñedo se encuentra repartido en parcelas pequeñas, lo que ofrece al paisaje un singular aspecto de mosaico.
Hay que destacar también en el paisaje algunos elementos constructivos muy singulares. En primer lugar podemos destacar los lagares rupestres, muy abundantes en las localidades riojanas del margen izquierda del Ebro. Su datación es todavía fuente de controversia entre los investigadores. En segundo lugar hay que citar los chozos o guardaviñas; destacan entre ellos los de forma troncocónica en muchas ocasiones construidos en sillería que se han convertido en uno de los símbolos del territorio, aunque conviene aclarar que no son los únicos y que existe diversas tipologías. A esto hay que añadir la presencia de muros de piedra para los cerramientos de las viñas y las canalizaciones en sillería de algunos cauces de agua.

LOCALIZACIÓN

Zona de la DOC Rioja comprendida entre el extremo occidental de la misma y Logroño y la cuenca del río Iregua por el este.

ROL DE LAS PERSONAS

A pesar de la decadencia de la actividad, la trashumancia es asumida por la población local de las zonas donde se desarrolló en el pasado como un elemento clave de su identidad cultural. En la actualidad, este pasado trashumante se sigue trasmitiendo de generación en generación y existe un importante movimiento cultural que trabaja para la conservación de estas tradiciones, así como un esfuerzo en la realización de trabajos  de investigación histórica y etnográfica. La reciente incorporación de algunos jóvenes ganaderos abre un nuevo escenario de futuro todavía difícil de evaluar pero que demuestra la utilidad de la técnica en la actualidad y la voluntad de recuperación.