Nevería de la Lonja

El uso cotidiano de la nieve, como artículo de primera necesidad, estaba destinado a la elaboración de refrescos y bebidas frías, así como a la conservación de alimentos frescos, Fundamentalmente, también a un uso terapeútico para tratar los síntomas de numerosas enfermedades.

El uso cotidiano de la nieve, como artículo de primera necesidad, estaba destinado a la elaboración de refrescos y bebidas frías, así como a la conservación de alimentos frescos, Fundamentalmente, también a un uso terapeútico para tratar los síntomas de numerosas enfermedades. Las últimas referencias escritas que testimonian el uso de las neveras se remontan a finales del siglo XIX, aunque la tradición oral describe un funcionamiento residual durante el primer tercio del siglo XX, conviviendo con las primeras fábricas de hielo artificial. Un caso especial lo constituye la nevería de Alcañiz, que era el lugar destinado a almacén temporal y punto de venta de la nieve recogida y conservada en las neveras. Estaba situado en el centro de la ciudad y recibía aportes de los tres pozos comunales con los que contaba la población: la nevera de San Juan y los pozos de hielo de La Estanca y el Despeñador de Gasca.

LOCALIZACIÓN

Alcañiz, Teruel

ROL DE LAS PERSONAS

En la plaza de España se conservan 2 aperturas en el suelo por donde se introducía la nieve invernal para almacenarla en unos amplios depósitos que se han habilitado para su visita. Alcañiz ofrece una red de pasadizos medievales subterráneos que la leyenda ha alimentado. Componen una interesante red de galerías, cloacas y túneles que pueden recorrerse, y que tienen su punto de partida en la bodega que se halla frente a la oficina de turismo. Otro de sus pasadizos pasa por la rehabilitada nevería de la ciudad y termina en el patio del ayuntamiento de Alcañiz. Éste podría ser el ramal que ascendiera hasta el castillo.