Hornillos y hornilleras. Colmenas de apicultura tradicional

By 9 noviembre, 2015 Sin categoría

La apicultura representó en la sociedad tradicional una actividad complementaria para la economía rural de subsistencia de Campoo y Los Valles. Por la geografía de estas comarcas meridionales es posible reconocer en la actualidad paisajes con colmenas y la impronta de la actividad del apicultor.

La apicultura representó en la sociedad tradicional una actividad complementaria para la economía rural de subsistencia de Campoo y Los Valles. Por la geografía de estas comarcas meridionales es posible reconocer en la actualidad paisajes con colmenas y la impronta de la actividad del apicultor.
Dentro de esta tarea, persiste, aunque en un pertinaz abandono de uso, el empleo de “hornillos” y “hornilleras”.
El más ancestral de los receptáculos para alojar la colonia de abejas es lo que se denomina “dujo” (del latín dolium, vasija). Se trata de una colmena elaborada a partir del tronco vaciado de un árbol. Generalmente, se emplean los troncos de roble o rebollo y olmo, aunque también otros como el tejo, el fresno y el haya. El “dujo” es un recipiente mueble, que incluso se traslada estacionalmente. Sustituido por las modernas colmenas, por su menor producción de miel, todavía es un artefacto común en los campos de Cantabria.
El “hornillo” era originariamente un dujo en posición horizontal que se incrustaba en las paredes de las viviendas y edificaciones anexas como cua-dras, pajares, horneras y “colgadizos”. En este caso, se trata de una estructura inmueble ya que se tiene que alojar dentro de estructuras arquitectónicas.
La salida de las abejas se orienta hacia el exterior, hacia la calle o huerta. En la mitad del panal se realiza una apertura (“piquera”) que sirve de entrada y salida a las abejas. Se trata de un rebaje hecho con azuela, junto con varios agujeros (2 a 5) conocidos como “aviaderos”. En ocasiones se añade también una tablilla que facilita la entrada de las abejas cuando vienen cargadas de polen y néctar de las flores.
Por dentro se colocan una o dos cruces de madera, con el objeto de sujetar los panales de las abejas y para mostrar al apicultor hasta dónde puede extraer la miel.
El acceso a la colmena para la extracción de la miel se realiza por la parte posterior de la colmena. El “hornillo” se cierra con una tapa de madera sujeta con unas tiras de cuero que hacen a su vez de bisagras. En ocasiones para mejorar la protección se tapaba con un saco de arpillera o lona.
Cuando los “hornillos” se localizan en construcciones realizadas ex profeso, fabricadas sólo para albergarlos, reciben el nombre de “hornilleras”. Estos edificios se orientan al mediodía, localizándose básicamente en Valderredible.
Son estructuras arquitectónicas realizadas a canto seco o trabado con barro o adobe. Llegan a alcanzar los 2,5 metros de altura y un grosor de 1 metros. Los “hornillos” se disponen horizontalmente, en filas superpuestas de tres o cuatro. Se encuentra la fábrica bien remada para evitar la entrada de ratones, agua y frío. Estas construcciones se realizan, en algunos casos, aprovechando cuevas o abrigos rocosos.

LOCALIZACIÓN

Comarca Campoo – Los Valles

ROL DE LAS PERSONAS

La captura de los enjambres, la cata de las colmenas y el colado de la miel son las actividades más importantes que realiza el apicultor. A estas labores tradicionales apicultoras, con el objeto de obtener los productos derivados de la la miel y cera (antaño para su uso para velas), se le añade la preparación para la invernada y el mantenimiento.
Si bien los “hornillos” se disponen en lugares próximos a las viviendas, dentro del núcleo rural, las “hornilleras” se localizan normalmente alejadas de los pueblos. Algunos buenos ejemplos de “hornilleras” se conservan en los pueblos de Cadalso, Salcedo, La Puente, Montecillo y Sobrepenilla, aunque en su mayoría sin uso.
La relación de las gentes con las abejas es muy estrecha desde antaño. Una vinculación patente en los refranes, frases populares, adivinanzas y dichos: “Abejas revueltas, tempestad en puertas”, “El que el su colmenar quiera conservar, en marzo ha de catar”, la expresión “El dujo tiene gente”, refiriéndose a que tiene abejas, “No pica la abeja a quien en paz la deja”.
El buen hacer de los apicultores de las comarcas meridionales de Cantabria ha favorecido la asignación de una marca de calidad, como es la Protección Nacional Transitoria (PNT) aplicada a la “Miel de Campoo – Los Valles”.