Fiesta de Las langostas o la Caridad de San Victorián

Allá por el siglo VI, las campanas de Abizanda tocaban solas, anunciando diversos acontecimientos. En el monte los vecinos encontraron a San Victorián o Beturián que buscaba el bastón que lanzó desde Roma clavándose en Berbegal (Huesca), indicando que allí deberían construir su ermita.

Allá por el siglo VI, las campanas de Abizanda tocaban solas, anunciando diversos acontecimientos. En el monte los vecinos encontraron a San Victorián o Beturián que buscaba el bastón que lanzó desde Roma clavándose en Berbegal (Huesca), indicando que allí deberían construir su ermita. El 12 de enero se celebra su fiesta, con toques de campanas y hoguera de invierno. En la ermita los «caridaderos del redolín» extienden los manteles de cáñamo blanco en la tierra para disponer sobre ellos la Caridad, es decir las tortas por cada casa del pueblo, y vino en pichiellas y porrones que serán bendecidos por el párroco de Abizanda. Los vecinos miran como saltan las langostas sobre el mantel, porque según su cantidad y color se presagia la cosecha de ese verano. Las langostas blancas pronostican buena cosecha de trigo, las verdes de olivas y las negras de uvas. Pan, aceite y vino, básicos en la alimentación mediterránea. Torta y vino se reparten entre todos.

LOCALIZACIÓN

Abizanda, Huesca

ROL DE LAS PERSONAS

Realmente, las langostas son pequeños saltamontes recién nacidos, que saltan sobre el mantel blanco. Es un momento mágico el de la observación de los mismos; de cuyo oráculo depende la predicción de las cosechas, tan importantes en la población agrícola y ganadera. Es quizás uno de los principales ritos de fertilidad vivos y que nos conecta con la esencia de la cultura y dieta mediterránea: cereal, vid y olivo.