Parque Nacional de los Picos de Europa

By 24 noviembre, 2017 PAISAJES - ASTURIAS

El Macizo Central, con sus cumbres nevadas, picachos y riscos, es el más abrupto de los tres macizos que componen el Parque y en él se encuentran las mayores altitudes.

LOCALIZACIÓN
El Parque Nacional de los Picos de Europa se encuentra entre Asturias, Cantabria y Castilla y León y formando parte de la Cordillera Cantábrica. Las calizas de una antigüedad de 300 millones de años, que surgieron de los fondos marinos como consecuencia de la actividad orogénica, han originado un relieve violento donde las altas cumbres alternan con profundas gargantas y cañones. Así, en el Parque existen 200 cotas de más de 2.000 metros de altitud y desniveles superiores a los 2.300 m.

DESCRIPCIÓN
El Macizo Central, con sus cumbres nevadas, picachos y riscos, es el más abrupto de los tres macizos que componen el Parque y en él se encuentran las mayores altitudes. La Torrecerredo (2.646 m), la cumbre más alta de Picos y otras tan emblemáticas como el Naranjo de Bulnes (Picu Urriello) de 2.519 m o el Pico Tesorero de 2.570 m, donde coinciden los límites de las tres provincias. El Macizo Occidental es el más extenso, y en él se suceden las altas cumbres como la Peña Santa de Castilla (2.596 m) y Peña Santa de Enol (2.486 m), los prados de siega, los bosques de ladera, hayedos y robledales, brezales, arandaneras y turberas, arroyos y por supuesto, los lagos de Covadonga. El Macizo Oriental, de menor extensión y altitud, ofrece al visitante la dureza de la peña junto a los verdes pastizales de montaña. Cuatro ríos se abren paso desde las cumbres más altas de la Cordillera Cantábrica hasta los valles, en un camino tortuoso y espectacular. El río Sella, por ejemplo, que nace en Sajambre tras recorrer el desfiladero de los Beyos, pasa por Cangas de Onís; mientras que el Cares, el más bravo de todos ellos, se abre paso entre los macizos Occidental y Central, atravesando los Picos por una estrecha garganta muy conocida y visitada (Senda del Cares). Desde Fuente Dé, parte el Deva hasta llegar a Panes, dejando atrás el magnífico desfiladero de la Hermida y finalmente, el Duje, que se origina al pie de los ingentes farallones de Peña Vieja se suma al Cares en Poncebos.

ROL DE LAS PERSONAS
Las más antiguas cabañas aparecen documentadas en el siglo XV, como las de Culiembro y Ostón en época en que eran aldea estable, sin que haya podido datarse su despoblamiento. Estas construcciones fueron levantadas por los hombres con el fin de mejorar y acomodar las condiciones de su larga estancia en el puerto. Su forma más primitiva, testimonio de las más ancestrales chozas, fue la llamada de piña: redonda, pequeña, con entrada minúscula y recubierta con techo de piedras. En algún caso, éstas se recubrían también con barro o con tapines de hierba, tratando así de asegurar su impermeabilidad. De este linaje de edificaciones quedan las de Teyeres, el Jou La Perra o Cala pozo. Muchos años después, cuando ya se contaba con el hormigón, se utilizó este elemento como techumbre de mayor estabilidad, como se hizo en la majada de Moeño.