Migas

By 3 noviembre, 2015 Sin categoría

Hay tantas formas de migas como pastores. Hay que tener en cuenta que en todas las recetas tradicionales de este estilo, la elaboración dependía, además de la buena mano del cocinero, de los elementos disponibles para añadir al caldero, no siempre abundantes.
Para la elaboración de las migas, se trocea finamente (con cuchillo o a mano) pan de hace dos o tres días y se humedece.
En un caldero puesto a la lumbre se añade manteca o aceite y se añaden unos ajos que se dejan dorar ligeramente. Se añaden a continuación las migas y se remueve continuamente con una paleta para evitar que las migas se peguen. Se añade pimentón y se continua removiendo hasta que las migas quedan pequeñas, doradas y sueltas.
Era frecuente añadir, si se disponía de ello, otros elementos como torreznos o trocitos de cordero o cabra (que se sofrían al principio con los ajos), uvas, setas, o todo aquello que pudiera servir de complemento alimentario.

Hay tantas formas de migas como pastores. Hay que tener en cuenta que en todas las recetas tradicionales de este estilo, la elaboración dependía, además de la buena mano del cocinero, de los elementos disponibles para añadir al caldero, no siempre abundantes.
Para la elaboración de las migas, se trocea finamente (con cuchillo o a mano) pan de hace dos o tres días y se humedece.
En un caldero puesto a la lumbre se añade manteca o aceite y se añaden unos ajos que se dejan dorar ligeramente. Se añaden a continuación las migas y se remueve continuamente con una paleta para evitar que las migas se peguen. Se añade pimentón y se continua removiendo hasta que las migas quedan pequeñas, doradas y sueltas.
Era frecuente añadir, si se disponía de ello, otros elementos como torreznos o trocitos de cordero o cabra (que se sofrían al principio con los ajos), uvas, setas, o todo aquello que pudiera servir de complemento alimentario.

LOCALIZACIÓN

Zona de sierra, en especial en los territorios que mantuvieron actividad trashumante

ROL DE LAS PERSONAS

Era un plato de tradición pastoril y que consumían como alimento cotidiano los pastores trashumantes. Era habitual que todos comieran del mismo caldero.
En la actualidad es un plato que se sigue consumiendo en las casas, aparece en las listas de algunos restaurantes y, en especial, se sigue preparando para comidas populares en determinadas fiestas y eventos. Suele elaborarse en estos casos de manera participada por vecinos y asociaciones.