Cultivo del arroz en el Bajo Guadalquivir

By 28 junio, 2014 PAISAJES - ANDALUCÍA

Uno de los cultivos que caracteriza al Bajo Guadalquivir es el de los arrozales, dada las condiciones edafológicas y climáticas de la zona, pues desde la antigüedad el terreno estaba cubierto por un lago al que los romanos le dieron el nombre de “Lagus Ligustinus”, pero con el tiempo fue perdiendo profundidad debido al arrastre de materiales del río y dio lugar a una marisma en la desembocadura del Guadalquivir.

DESCRIPCIÓN

Uno de los cultivos que caracteriza al Bajo Guadalquivir es el de los arrozales, dada las condiciones edafológicas y climáticas de la zona, pues desde la antigüedad el terreno estaba cubierto por un lago al que los romanos le dieron el nombre de “Lagus Ligustinus”, pero con el tiempo fue perdiendo profundidad debido al arrastre de materiales del río y dio lugar a una marisma en la desembocadura del Guadalquivir. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XX cuando comenzó el aprovechamiento agrario de la zona de mano de Alfonso XIII, quien promulgó una ley de saneamiento y desecación de las marismas. La expansión del arrozal fue en aumento hasta mediados de los años sesenta del siglo XX, cuando la demanda interna de arroz descendió y se produjeron excedentes, lo cual dio lugar a que bajara enormemente el precio del arroz con cáscara y se acotaran parcelas de cultivo. En los prácticamente setenta años de cultivo del arrozal en las Marismas del Guadalquivir el paisaje natural y cultural ha sido modelado, pues se ha pasado de contemplar unas marismas pantanosas con aprovechamientos pesqueros y ganaderos extensivos, entre los que destaca la cría del toro bravo, y con una población escasa y muy diferenciada de la de su entorno próximo, a una extensión agrícola bien estructurada y tecnificada y a unos núcleos rurales habitados por agricultores innovadores. El arroz se planta en mayo, aunque previamente hay que preparar la tierra, labrarla, abonarla, nivelarla, etc. Posteriormente necesita de toda una serie de cuidados y atenciones constantes hasta su recogida en septiembre u octubre. Indispensable para el cultivo del arroz es todo el sistema de canales y regueras que, aprovechando el agua del río Guadalquivir, permiten la repetida inundación y seca de las tablas de arroz de manera independiente para cada arrocero.

ROL DE LAS PERSONAS

El oficio de arrocero, por lo general, pasa de padres a hijos, junto con la propiedad de las tablas o campos de cultivo. No obstante, en las grandes extensiones también es norma común que los propietarios contraten a una cuadrilla al mando de un capataz para realizar las labores necesarias.