Abejares

By 26 octubre, 2015 octubre 28th, 2015 ESPACIOS CULTURALES - NAVARRA

Los espacios o construcciones en donde se crían las abejas para producir miel y derivados, cera, propóleo, jalea real, etc., se distribuyen por toda Navarra, pues las abejas líban de diferentes flores, tanto de la zona árida o semiárida (tomillo, romero, espliego) como de las zonas más húmedas de montaña, en donde se alimentan de especies vegetales que dan lugar a mieles oscuras, con mucho cuerpo y aromáticas. Se conservan testimonios en las pinturas de los abrigos rupestres de que se aprovechaban los productos de la abeja desde la Prehistoria, esta reciprocidad entre el hombre y la abeja continúa hasta nuestros días. En la zona norte, los caseríos colocaban colmenas en los balcones del desván para asegurarse una pequeña producción famililar de miel y cera, para iluminación y para tratar maderas. En la zona centro y sur las colmenas estaban contenidas en construcciones llamadas “abejares”, edificaciones cubiertas a un agua en las que se disponían una serie de vasos alargados, generalmente cilíndricos, que albergaban a las abejas (nasas), edificaciones con aberturas al exterior o piqueras que permitían el trasiego de las abejas. La apicultura tradicional recogía enjambres silvestres, por lo cual fue regulada por el Derecho Foral Navarro. Es destacable la vinculación de la apicultura histórica navarra al entorno eclesiástico: párrocos rurales y monasterios podían obtener de esta actividad pequeños beneficios y utilizarlos para su abastecimiento interno. La primera Escuela de apicultura en Navarra fue promovida por el Obispo de Pamplona tras su visita en 1927 por la Navarra rural. Fruto de ello fue la “Guía del Apicultor” de D. León Lacasia y Aspurz , profesor, apicultor y párroco de Ustés.

Los espacios o construcciones en donde se crían las abejas para producir miel y derivados, cera, propóleo, jalea real, etc., se distribuyen por toda Navarra, pues las abejas líban de diferentes flores, tanto de la zona árida o semiárida (tomillo, romero, espliego) como de las zonas más húmedas de montaña, en donde se alimentan de especies vegetales que dan lugar a mieles oscuras, con mucho cuerpo y aromáticas. Se conservan testimonios en las pinturas de los abrigos rupestres de que se aprovechaban los productos de la abeja desde la Prehistoria, esta reciprocidad entre el hombre y la abeja continúa hasta nuestros días. En la zona norte, los caseríos colocaban colmenas en los balcones del desván para asegurarse una pequeña producción famililar de miel y cera, para iluminación y para tratar maderas. En la zona centro y sur las colmenas estaban contenidas en construcciones llamadas “abejares”, edificaciones cubiertas a un agua en las que se disponían una serie de vasos alargados, generalmente cilíndricos, que albergaban a las abejas (nasas), edificaciones con aberturas al exterior o piqueras que permitían el trasiego de las abejas. La apicultura tradicional recogía enjambres silvestres, por lo cual fue regulada por el Derecho Foral Navarro. Es destacable la vinculación de la apicultura histórica navarra al entorno eclesiástico: párrocos rurales y monasterios podían obtener de esta actividad pequeños beneficios y utilizarlos para su abastecimiento interno. La primera Escuela de apicultura en Navarra fue promovida por el Obispo de Pamplona tras su visita en 1927 por la Navarra rural. Fruto de ello fue la “Guía del Apicultor” de D. León Lacasia y Aspurz , profesor, apicultor y párroco de Ustés.

LOCALIZACIÓN

Regional

ROL DE LAS PERSONAS

La colmena predominante era la “fijista”, fija o inmóvil, de tal modo que cada vez que había que realizar la cata o castra de miel, se retiraba una mitad de los panales, quedando la otra mitad para la siguiente temporada. Actualmente se emplean colmenas de tipo “movilista”, cuyos panales pueden moverse sin afectar a la colmena.